¿QUIENES SOMOS, LOS SIERVOS

DEL ESPÍRITU SANTO?

 
Cuando, en 1983, los obispos de la entonces provincia eclesiástica de Medellín fundaron en La Ceja el Seminario Misionero del Espíritu Santo, con el objetivo de formar sacerdotes para atender las necesidades de tantas diócesis con penuria de clero, Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo pensó en que era necesario dedicarse también a formar sacerdotes capaces de servir en diversos lugares como animadores y orientadores de la Renovación Carismática. Pidió a uno de los formadores de entonces, el Padre Darío Gómez, que se encargara de esta tarea con algunos jóvenes provenientes de grupos de oración de diversas ciudades del país.
Después de algún tiempo, apareció claramente la imposibilidad de unir estos dos objetivos en una misma casa de formación que, por esta causa, empezaba a sufrir serias dificultades y divisiones. Los candidatos al sacerdocio que quisieran dedicarse a la animación y orientación de la Renovación Carismática pasaron entonces a otra casa, manteniendo alguna vinculación con el Seminario al principio y configurándose después como un centro de formación con mas autonomía. Así nacieron el 10 de agosto de 1983, bajo la responsabilidad del Padre José David Henao, los Siervos del Espíritu Santo, a los que, por decreto #06, del 5 de mayo de 1986, Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo constituye como Asociación Sacerdotal, dentro del Presbiterio de la Diócesis de Sonsón-Rionegro.
La Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo, por consiguiente, está conformada por los diáconos y presbíteros que, incardinados a la Diócesis de Sonsón-Rionegro y bajo la autoridad de su Obispo, se asocian para dedicar su vida, por un especial llamamiento del Señor, a impulsar y orientar la Renovación Espiritual en las Iglesias particulares que lo soliciten. A ella se unen los seminaristas que, aspirando a la misma vida y ministerio, siguen el proceso formativo establecido en la diócesis para llegar hacer parte de esta asociación1.
Hoy en día somos un grupo de sacerdotes y diáconos que prestan su servicio pastoral en diferentes partes del mundo y de seminaristas que se preparan concientemente para enfrentar los nuevos desafíos que la sociedad nos presenta, ungidos por el Espíritu Santo y abiertos a la vivencia de la Renovación Católica Carismática para el servicio de la Iglesia universal.

 

Los sacerdotes Siervos del Espíritu Santo trabajan en unidad por grupos sacerdotales, en los que se facilita la mutua ayuda. Allí los seminaristas viven en la casa de formación ubicada en el municipio de La Ceja Del Tambo (Antioquia) Colombia; allí conviven en fraternidad dirigidos por un grupo de cuatro sacerdotes debidamente preparados para ejercer la dura y comprometedora tarea de formar a los futuros pastores que serán en el mañana quienes guien el rebaño de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote.
Los Siervos del Espíritu Santo buscamos formar sacerdotes con la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo, para el servicio de la Iglesia universal, que conduzcan a todo cristiano al encuentro personal con Jesucristo resucitado bajo la acción del Espíritu Santo para vivir la experiencia del amor del Padre, mediante una nueva evangelización basada en la novedad del Divino Paráclito. Además, buscamos formar doctrinal y espiritualmente laicos para el servicio pastoral en sus parroquias y establecer y animar pequeñas comunidades eclesiales de vida en el Espíritu.
 
Quien quiera ser sacerdote Siervo del Espíritu Santo debe cumplir con algunas exigencia tales como: ser un pastor según el corazón de Dios, ser un fiel discípulo de Jesucristo, estar ungido y ser dócil al Espíritu Santo, comprometerse a ser un excelente obrero de la iglesia, ser un hombre integral, ser un hombre carismático abierto a las mociones del Espíritu, ser conciente del llamado a la santidad, que viva y obre según el Espíritu. Estas cualidades requeridas son indispensables para la constitución del perfil del pastor que evangelizando en el Poder del Espíritu Santo con la intersección de San Lorenzo Diácono, nuestro Patrono, y de la Virgen María en su advocación de María de Pentecostés, quiera pertenecer a la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.
Por: Dídier Ferney Giraldo Zuluaga. S.E.S.
 
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1.  Tomado de la Carta Circular “Con la Fuerza del Espíritu” dirigida por el Señor Obispo Ricardo Antonio Tobón Restrepo a los Presbíteros y Seminaristas de la asociación sacerdotal Siervos del Espíritu Santo de la Diócesis de Sonsón-Rionegro el 10 de agosto del 2005.

 

HISTORIA SES

Origen:
Dos grandes pilares se deben tener en cuenta a la hora de hablar sobre la génesis de los Siervos del Espíritu Santo; La Renovación Carismática Católica y la fundación del Seminario Misionero del Espíritu Santo.
Dice al respecto gran teólogo Yves Congar:"la Renovación en el Espíritu no es simplemente una moda, sus frutos se perciben inmediatamente: se trata de una fuerza espiritual que cambia vidas. No es una mero avivamiento, sino una verdadera renovación, un rejuvenecimiento, un frescor, una actualización de posibilidades nuevas que surgen de la Iglesia Católica siempre antigua y siempre nueva". El mismo teólogo, que no desconoce la eclosión de carismas que se manifiesta en ella, dice sobre este punto:"la Renovación lleva la vitalidad de los carismas al corazón de la Iglesia. No tiene desde luego, el monopolio de los carismas, pero eleva muy alto su bandera y contribuye a dar publicidad al tema". (EL Espíritu Santo, p 357). En resumen: los cambios evidentes de vida experimentados como resultado de la acción del Espíritu y las múltiples manifestaciones carismáticas en favor de la comunidad y de la evangelización han dado nacimiento a la Renovación Carismática Católica y aseguran su crecimiento constante.
Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo, quien era un abanderado en esta expresión espiritual deseaba una fundación que se dedicara en un principio a vivir la experiencia de la Renovación Espiritual. Su profundo deseo misionero, así mismo lo constata en su autobiografía: “Mi amor a las Misiones surgió desde mi infancia. Durante mis estudios de Filosofía, deseé de nuevo ingresar al Seminario de Misiones de Yarumal (ya lo había intentado antes de entrar al Seminario de Medellín) pero no pude hacerlo…“Ese afecto a las Misiones nunca ha desaparecido de mi alma”. Se manifestó cuando el 4 de Septiembre de 1980, por medio del Decreto firmado por todos los obispos de la Provincia Eclesiástica de Medellín, fundó el Seminario Misionero del Espíritu Santo.
La prensa regional, El Colombiano, poco tiempo después dio a conocer la noticia, publicando que en la Ceja se abría un seminario “Para vocaciones de la Renovación Carismática”. Esta noticia motivó a muchos jóvenes que participaban de los grupos de oración a ingresar al seminario que nacía con el nombre de “Misioneros del Espíritu Santo”.
Los aspirantes se encontraron con la sorpresa de que el seminario era para formar sacerdotes misioneros independientes de la espiritualidad de la Renovación Carismática; sin embargo el seminario permitía algunas manifestaciones más significativas de la RCC tales como los grupos de oración, los testimonios y el entusiasmo que caracteriza esta corriente.
El primer rector del seminario, el Pbro. León Villegas, permitió que quienes habían llegado con la experiencia carismática pudieran agruparse para vivenciar su espiritualidad, así como la participación de la Eucaristía, presidida por Monseñor Alfonso Uribe, en la ciudadela de Jesús el día sábado.
Prontamente se fue gestando la idea de algunos jóvenes seminarista de asociarse; Ricardo Giraldo, Carlos García Lleras, Jorge Uriel Duque, entre otros, quienes invitaban a compartir esta experiencia carismática, realizando seminarios de vida nueva, grupos de oración, soñando con la fundación de una casa y recibir clases en el seminario o en la universidad.
Nacida la idea, se planteó la inquietud a Monseñor Alfonso Uribe Jaramillo. Mientras tanto se continuaba con los grupos de oración, las reuniones y los proyectos.
El segundo rector del MIES, el Pbro. Alonso Llano Ruiz observó la situación y pidió a Monseñor Alfonso Uribe oficializar la asociación para quienes querían continuar viviendo y profundizando la experiencia de renovación en el camino de formación con miras al sacerdocio. Los primeros integrantes fueron: Ricardo Giraldo, Jorge Uriel Duque, Elías Rojas, Jorge Esguerra, Eder Támara, José Pérez, Alfonso Pavón, José Domingo Ruiz Carranza, Luis Enrique Villegas, Camilo García, Jorge Hernán Puerta Vélez, Diego León Burticá, Carlos E. García, José Raúl Ospina, Luis Eduardo Moreno, en 1983. Al año siguiente ingresaron: Eliodoro Prada, Carlos Alberto Castaño Arango, Carlos Arturo Hoyos Villa, Rufino Pérez, Carlos Ortiz Aguilar; y al frente los Padres Darío Gómez y José David Henao; este último estuvo a lo largo de 21 años al frente de la obra como director general.
En medio de retiros, desiertos, vigilias de oración, seminarios de vida en el Espíritu, pastoral renovada, fue tomando forma hasta su consolidación efectiva el 10 de agosto de 1983 mediante el decreto de erección canónica de Siervos del Espíritu Santo 06-86, del 5 de mayo de 1986.
La construcción de la casa se inició en octubre de 1983, los planos fueron diseñados por el Pbro. Héctor Salah, actual Obispo de Riohacha, (Guajira).
La Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo, por consiguiente, está conformada por los diáconos y presbíteros que, incardinados a la Diócesis de Sonsón-Rionegro y bajo la autoridad de su Obispo, se asocian para dedicar su vida, por un especial llamamiento del Señor, a impulsar y orientar la Renovación Espiritual en las Iglesias particulares que lo soliciten. A ella se unen los seminaristas que, aspirando a la misma vida y ministerio, siguen el proceso formativo establecido en la diócesis para llegar a ser parte de esta Asociación.

 

Grandes Realizaciones.
En 1987 se crea el Centro de Laicos San José con el objetivo de brindar formación a los Laicos.
Este comenzó a funcionar el 10 de enero de 1989 con la participación de 22 laicos de todo el país y bajo la dirección del Pbro. Carlos Alberto Castaño Arango. Vivían en el mismo centro, recibían diariamente formación y se sostenían económicamente a través de encuentros que se realizaban todos los fines de semana. La experiencia duró solo hasta julio del mismo año, sin embargo se continuaron realizando dichos encuentros de formación, a saber:
- Profesionales y Universitario. - Parejas. - Servidores de la Renovación Carismática Católica. (desde su fundación). Así como seminarios de vida en el Espíritu.
El retiro Latinoamericano de sacerdotes que desde hace algunos años ha estado a cargo de la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.
Presencia de Los Siervos del Espíritu Santo
Los siervos del Espíritu Santo se encuentran prestando sus servicios pastorales en parroquias y como asesores espirituales en diversas partes del país como: Pasto, Popayán, Cali, Tuluá, Montería, Manizales, Ibagué, Ocaña (N de S), Villavicencio, Sincelejo, Yopal, y del mundo; Colón (Cuba), San Pedro Sula (Honduras), Franceville (Gabón-África), Santiago de los Caballeros (República Dominicana), Ecuador, Estados Unidos.

 

Dificultades y contratiempos:
La principal dificultad que experimentaron los iniciadores de la obra fue en primera instancia darse cuenta de que la nueva fundación (MIES) no precisaba la experiencia de Renovación Carismática. A través del tiempo los alumnos del seminario Misionero del Espíritu Santo se encontraron ante dos corrientes que aunque no se contraponían si necesitaban independencia tales eran la corriente misionera y la corriente carismática.
Con el transcurrir de los años se han presentado otras dificultades a saber:
Inexplicablemente no se elaboraron los estatutos que anunciaba el Decreto de erección de la Asociación, quedando ésta desde entonces sin una normativa y unos criterios que le facilitaran su organización y estabilidad.
Los frecuentes cambios de sus directores, el estar los seminaristas en ciertos períodos bajo la orientación de una sola persona y no de un equipo, dejaron lamentables vacíos en el proceso vocacional de varios candidatos al sacerdocio. La falta de una mayor integración de la Asociación con la Diócesis de Sonsón-Rionegro no le permitió asumir y vivir mejor su identidad y su dimensión eclesial.
Algunos comentarios y prevenciones basadas en informaciones erradas o imprecisas fueron generando un clima de inseguridad y desaliento. (Ricardo Tobón Restrepo, Obispo de Sonsón-Rionegro, 10 de agosto de 2005Circular Nº 12.)

 

 

 

 

 

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